En orden de apariencia izq-derecha:
Leonardo Byon:
Creo que perdemos demasiado tiempo, dinero y energía involucrándonos en actividades donde al final, terminamos siendo esclavos de las mismas y nos hacen perder enfoque de las cosas que realmente valen la pena, aquellas que irónicamente, no toman mucho tiempo, dinero ni energía. El demostrar afecto es una de ellas.
Recordemos, cuando fue la ultima vez que abrazamos a alguien de corazón (por ejemplo nó el topetón protocolar de hombros entre los hombres) o que recibimos un abrazo que se sentía genuinamente cálido? O se acuerdan de alguna vez cuando nos sentimos tan abandonados y perdidos, buscando a un alguien con quien compartir afecto o de esa vez que quisimos demostrar afecto a alguien pero no lo hicimos por vergüenza? Acaso es tan difícil o “caro” dar y recibir afecto? Acaso, no seria el mundo un mejor lugar con mas afecto?
El afecto no es mas que un denominador común para empezar a hacer las cosas bien en este mundo compuesto por personas tan diferentes. Reflexionemos y accionemos porque la realidad como la conocemos, no tiene que ser así.
Ana Gloria Barroso
Fue una experiencia totalmente gratificante porque me despertó ciertas emociones que me costaban demostrar hacia personas desconocidas creando así un lazo de hermandad en un simple abrazo que valió mas que mil palabras. Fue la demostración de aprecio de varias personas que necesitaban un abrazo y se sentía la gratitud por ese simple acto que me llenó de orgullo y de pena porque me di cuenta que no todos tenemos el cariño, comprensión y la suerte de tener gente a nuestro alrededor que realmente nos estima. Lo incomodo de todo es que nos cuesta demostrar afecto y esperamos demostrarlo algún día o una fecha especial. Aprendí que no cuesta nada demostrar nuestras emociones tal como las sentimos y si tenemos el tiempo y la cercanía para hacerlo porque no? Espero que esta experiencia se la pueda realizar en cada lugar y que se haga una tradición como el carnaval, Año Nuevo, etc y gradualmente, mejor antes que tarde, logre formar parte cotidiana de nuestra cultura. El cambio empieza por uno mismo. Que esperamos?
David Rojas
En un solo día, abrazamos a unas 2000 personas, entre 3 personas que organizaron y unos 30 voluntarios que vivieron la aventura de abrazar la realidad con todo su afecto. A todos nos pasó algo similar. Primero, no creíamos que alguien nos abrazaría, con temor a las “represalias” y a sentirse rechazado o ridiculizado; luego buscar palabras para justificar el abrazo, palabras que cuestan decir; y de golpe el acercamiento y no saber cómo “encajar” la intención con la acción de abrazar; y finalmente dejar las palabras a un lado y acercarse al otro. Saben qué? Luego de unos cuantos abrazos, el cuerpo se afloja y los abrazos nos encuentran a nosotros antes de que nos agarren nuestros propios miedos y taras.
Un abrazo es un pequeño gran esfuerzo, incluso para los niños. Yo me pregunto: En qué momento nuestra potente capacidad de dar cariño y recibirlo sin pedir ni esperar nada más que reciprocidad, se transforma en una débil expresión de indiferencia ante los demás? Algo huele mal en todo esto. Tanto quemeimportismo es algo que hemos aprendido. En otras palabras, hay pocas oportunidades para aprender a expresar cariño. Sea un abrazo, un apretón de manos, cantar juntos, darse un beso, mirarse y sonreír, pensar o trabajar juntos, hablar alrededor de una mesa, decirle a una persona cómo uno siente en este momento… Cuántos lugares y formas de expresar afecto tenemos a mano? En cuántos de esos lugares ejercemos nuestra capacidad de dar y recibir afecto?
Con tanto abrazo, lo que hicimos fue colocar semillitas, esperando que germinen. Semillitas que hagan ver como algo posible el generar espacios de mutua confianza, espacios de reciprocidad. Eso sí, no se engañen, dar y recibir afecto, expresar cariño, no son formas de ocultar intenciones o deseos en torno al sexo. El afecto, afecta a las personas, nos mueve en la dirección correcta: nos hace ser dignos de confianza, nos sintoniza a todos en lo que realmente nos importa sobre las personas, es decir nos lleva a construir vínculos con las personas y con nosotros mismos, y a su vez a construir un espacio físico visible donde las personas pueden hablarse sin simulacros, sin caretas, usando palabras que expresan cómo me siento hoy, qué es lo que quiero, qué me preocupa, y a dónde quiero ir. Por eso, los abrazos (y todas las expresiones de cariño) son gratis, porque son el símbolo de nuestra increíble capacidad humana de sorprendernos ante lo que podemos lograr cuando hacemos las cosas con amor.
Nuestro país sólo necesita eso, hacer las cosas con amor, porque cuando hacemos las cosas con amor, todo sale mejor.

4 respuestas hasta el momento ↓
Luis Yáñez Valdez // Febrero 21, 2007 a 8:27 pm
Abrazos Gratis Bolivia: Una luz de esperanza en nuestros ocres días.
SCZ, 21 de febrero de 2007
En estos tiempos en los cuales las supuestas luces de nuestra civilización exportan la “Tormenta del Desierto”, en la cual el horrible fallecimiento de miles de seres húmanos que pertenecen a una familia es tan sólo un dato estadístico; o cuando, en ciertos países, es casi un delito ser árabe o musulmán: se presenta con histriónico fervor la científica exactitud de las nuevas armas de exterminio masivo. En un mundo en el cual un negro sólo puede ser célebre como deportista o músico; si es que prematuramente no termina sus días en el cementerio o bien en la cárcel, parecería inoportuno hablar de esperanza. Tan inoportuno como resultaría tratar cualquier otro asunto que no sea rentable.
“Es por la defensa de la libertad en el mundo” dicen los responsables, quienes están a cargo de los asfixiantes contratos multimillonarios de guerra, quienes han hecho del dolor y de la humillación de la diversidad de culturas un gran negocio.
Pese a la bruma que sacude a nuestro mundo, saturada de inútil vanidad, es que para sorpresa nuestra hay grupos de seres húmanos que desde la pequeña llama de su corazón quieren exportar vida a los demás, usando como arma un abrazo, que para los necios de sentimientos ruines no puede significar mas que una “bellacada”; cuando, en realidad, estamos ante un gesto imprescindible para la terapia emocional que todo ser necesita.
Quiero celebrar por ésta iniciativa tan humana, en la cual prima importancia el ideal de esperanza y amor por la vida y no así otro tipo de sentimientos tan bajos como mezquinos.
La única recomendación que podría darles es la de tener tolerancia. Las personas podrían reaccionar de una manera hosca (a la “defensiva”) ante los abrazos: no los culpo, ¡Cuánto delincuente ingenioso hay por las calles! Además, consideremos nuestra vida citadina: pese a que en nuestras ciudades es donde mas se acentúa la soledad de las personas, en muchas ocasiones no se atreven a demostrarlo, se sienten cohibidos de demostrar lo que sienten ante los terceros, además que temen a la vergüenza de mostrarse “débiles” ante desconocidos. Estamos tan acostumbrados a la vileza del prójimo que nos cuesta admitir la buena fe de éste. Pero ante todo no cedan en su actitud, qué algún día mucha gente como ustedes se multiplicará y hará de éste mundo un lugar menos detestable para vivir.
Natalia Suarez // Febrero 27, 2007 a 8:51 pm
Leo: que increible lo que acabo de ver!!! Realmente me llego al corazon…y peor con todo lo que esta pasando en nuestro pais ahorita!!! Felicidades!!! Divinoooooo!!!
Esteban Molina // Febrero 27, 2007 a 9:07 pm
Quiero Felicitar por ésta iniciativa tan humana y llena de esperanza. Me lleno de alegria ver a gente que conozco en este moviemiento que ya lo habia visto en otros paises. LEs mando un abrazo a todos.
fico // Diciembre 18, 2007 a 9:52 pm
Chupenme la cabeza de la mocha,haber si hacen una campaña por una chupadita gratis